El próximo 26 de junio se inaugurará finalmente la ampliación del Canal de Panamá. Esta nueva fecha supone un nuevo retraso en la previsión anunciada por las autoridades del país centroamericano a comienzos de este año, que apuntaron que la inauguración sería en mayo.

El proyecto de ampliación, iniciado en 2007 con un presupuesto global inicial de 5.250 millones de dólares, debía estar listo en octubre de 2014. Sin embargo, las huelgas y el conflicto entre la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) y el consorcio constructor, encabezado por la española Sacyr, acabaron retrasando la inauguración.

El Canal tampoco entrará en funcionamiento justo después de la inauguración, aunque se espera que la ampliación esté operativa en una fecha posterior, no muy lejana al 26 de junio.

En estos momentos, el proyecto de ampliación del Canal de Panamá, está ejecutado al 97% y ha consistido en la construcción de dos nuevos complejos de esclusas de tres niveles cada una, con tres tinas de reutilización de agua por nivel, uno en el lado Pacífico y otro en el lado Atlántico.

El proyecto ha conllevado también el ensanche y profundización de los cauces de navegación existentes del Lago Gatún y de las entradas del mar del Pacífico y del Atlántico, así como la profundización del Corte Culebra. Las nuevas esclusas del Canal de Panamá permitirán el paso de entre 10 y 12 buques Neopanamax, lo que supone unos 40 tránsitos diarios por el Canal.

En la actualidad, sólo los buques de hasta 5.000 TEUs de capacidad pueden transitar por el Canal de Panamá, y con la ampliación de éste, podrá acoger a buques de hasta 14.000 TEUs.

Para aprovechar las posibilidades que se generarán con este proyecto, el Gobierno panameño invertirá en la creación de nuevos puertos. Estos se sumarían en el tráfico internacional de mercancías a las principales terminales portuarias panameñas que operan en la actualidad: Colón, Manzanillo, Cristóbal o Balboa; terminales impulsadas por el Gobierno del país, pero gestionadas por empresas privadas de carácter internacional.

En materia de gestión marítima, Panamá se encuentra en un estadio similar al de la UE, ya que está implantando un proyecto de Ventanilla única Marítima que centralizará las gestiones relativas a la solicitud de servicios. Esto, permitirá el intercambio de la gestión financiera unificada, enlazará a toda la comunidad portuaria y permitirá la integración de los puertos con el sistema logístico nacional.

Los efectos en el comercio se enfocarán en el empleo de naves de mayor tamaño a través de la ruta y una eventual disminución de los costes del transporte marítimo, diferenciado según la ruta de tráfico. Las modificaciones efectuadas al canal significarán que éste pueda ofrecer servicios más eficientes y seguros.

Por el Canal de Panamá transita ahora cerca del 6% del comercio mundial, cuyos principales usuarios son Estados Unidos, China y Chile. Con la puesta en marcha de la ampliación para embarcaciones grandes, se calcula que en las próximas dos décadas podrían duplicarse las cargas que atraviesan hoy el Canal.

Actualmente, por la vía cruzan 340 millones de toneladas a bordo de las naves y en 10 o 20 años la cifra podría ascender a 600 millones.

La Comunidad Portuaria de Barcelona quiere aprovechar las oportunidades que se abrirán con la puesta en marcha de la ampliación de Canal de Panamá, por lo que ha organizado su próxima misión comercial con este país. Además, esta misión tiene mucho interés para el Port de Barcelona, ya que el grupo Hutchison Port Holdings – propietario de la terminal Best del enclave catalán – tiene dos terminales de contenedores en Panamá.

Desde Sacyr, la constructora española encargada de la ampliación, ha destacado que la finalización de las obras con éxito impulsará la imagen de España y sus empresas alrededor del mundo. El Canal de Panamá no ha sido solo creado por Sacyr, sino por las más de 50 empresas españolas que han realizado todo tipo de trabajos en la obra. Según Sacyr: “Eso es realmente Marca España”.